IGNACIO DE LA TORRE Y MIER


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Publicado septiembre 16, 2020
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Era el yerno de su suegro -y tío abuelo del príncipe Rainiero de Mónaco- su vida quedó plasmada en la cultura popular mexicana, y aquel desafortunado evento que lo hace parte de nuestra historia vuelve a resurgir con una película que está próxima estrenarse, hoy les cuento de Ignacio de la Torre y Mier y el Baile de los 41.

México es un país lleno de historia y folklore, las historias que se cuentan y forman parte de nuestra cultura popular tiene un origen que bien vale la pena recordarlo. En esta ocasión voy a contarles de un evento que ha trascendido durante mas de un siglo y sera plasmado en la pantalla grande, sera Alfonso Herrera quien encarne a su protagonista en lo que sera “El Baile de los 41” una cinta dirigida por David Pablos y que revive uno de los hechos mas representativos del “porfiriato”, aquel baile de “maricones” al que por orden del presidente Díaz, su yerno Ignacio de la Torre y Mier ¡jamas asistió!

Ocurrió el 18 de noviembre de 1901, en una casa de la calle La Paz en la colonia Tabacalera, eran 42 hombres, 21 disfrazados de mujer, eran los tiempos de Don Porfirio, eran tiempos en los que la homosexualidad se pagaba en los calabozos de Lecumberri. Y sin embargo se escuchaban historias, rumores, chismes de que había un grupo de hombres afeminados que celebraban la diversidad sexual y que entre ellos se encontraba “Nachito” el marido de Amadita Díaz, la hija predilecta del presidente. Un matrimonio de apariencia, donde la vida marital no existía y prueba de ello es que no procrearon hijos, dicen que Amadita hizo todo lo que pudo, incluso lo lloro después de muerto, pero Ignacio de la Torre y Mier guardaba un secreto: era homosexual.

 

 

Pero la historia de Ignacio de la Torre y Mier no empieza con su matrimonio con la hija favorita de Don Porfirio, además tengo que contarles que Ignacio está emparentado con una de las familias más famosas del mundo: los Grimaldi, así es, Nachito fue tío abuelo del príncipe Raniero, su hermana Susana era la madre del príncipe Pierre de Polignac, suegro de la icónica Grace Kelly. Pero vayamos al principio, José Ignacio Mariano Santiago Joaquín Francisco de la Torre y Mier nació en la ciudad de México el 25 de julio de 1866, pertenecía a una reconocida familia del gremio azucarero.

De una familia de abolengo donde la hermana mayor, Susana, se había casado con un conde francés Maxence de Polignac con el que se asentó en Europa y tuvo varios hijos, entre ellos Pierre de Polignac quien fuera elegido por el príncipe Louis de Mónaco para casarse con su hija Charlotte. Charlotte había nacido fuera del matrimonio y el príncipe tenía que dejar un heredero al principado, sin haberse casado nunca, arregló el matrimonio de su hija “no reconocida” con Pierre. Para cuando la boda se efectuó en 1920, “Nachito” el polémico tío de Pierre ya había perecido en Nueva York y el escándalo de la redada del baile de los 41 no los había salpicado, sin embargo el matrimonio de Pierre con la princesa Charlotte no fue tan diferente al de Nachito con Amada Díaz. La diferencia es que Pierre pudo darle dos hijos a su mujer, Antoinette y Rainiero. Las circunstancias eran casi iguales, dos hombres de familias distinguidas y acaudaladas con un matrimonio arreglado para cubrir las apariencias, para vivir una doble vida, Pierre también era homosexual.

Pero regresemos al evento que marcó la vida de su protagonista y que ha dado motivo de que un hombre al cumplir 41 tema decir su edad en nuestro país. Durante muchos años el matrimonio de Ignacio y Amada dio de qué hablar, se decía que la pareja no tenía intimidad y que incluso vivían en alas separadas de la gran casa que habitaban en Reforma. Desde hacía mucho tiempo Ignacio llevaba una vida en la clandestinidad, fue en noviembre de 1901 que Ignacio junto con otros amigos -entre ellos Antonio Adalid, ahijado de Maximiliano I de México y Carlota de México- organizó una fiesta en una casa rentada ubicada en la colonia Tabacalera. La noche del 17 de noviembre los carruajes comenzaron a llegar y de ellos descendían los personajes más excéntricos, hombres disfrazados de mujer, portando sombreros y elegantes vestidos. La fiesta prometía ser un éxito, se trataría de una gran orgía donde incluso se rifaría a un “catrin” (como llamaban a los jovencitos que aun no habían experimentado con alguien de su mismo sexo). Pero la gran noche se vio interrumpida por la policía que llegó a arrestar a todos, llevándolos derechito a la cárcel de Lecumberri.

 

 

En la lista de asistentes a la fiesta figuran los apellidos más ilustres del país, y el presidente al leer quien se encontraba el número 42, dijo tajante “Son 41″. Y así fue que solo 41 nombres fueron registrados, estos 41 hombres fueron llevados a la celda J de Lecumberri, calabozo al que enviaban a los presos con otras preferencias sexuales. Justo también de ahí nace el otro adjetivo homofóbico en nuestro país:”joto”. Pero pronto empezó a circular el rumor de que eran 42 los implicados en la famosa redada y que el nombre que faltaba era el de Ignacio de la Torre y Mier. Que por obvias razones había sido absuelto de los cargos, ya que esto dañaba su matrimonio, la imagen de Amadita y dicho sea de paso dañaba hasta la investidura presidencial.

El evento quedó registrado en el diario de Amada de la siguiente manera: “Un día mi padre me mandó llamar al despacho. Me quería informar que Nacho había sido capturado por la policía en una fiesta donde todos eran hombres pero muchos estaban vestidos de mujeres. Ignacio -me dijo mi padre- fue dejado en libertad para evitar un escándalo social pero quise prevenirte porque tienes derecho a saber del comportamiento de la persona con quien vives”

Pero la polémica que rodea a Ignacio de la Torre y Mier no es solo el haber sido el número 42 en aquella fiesta, su mito se extiende a la revolución, y es que tras la partida del presidente Díaz en 1911, Nachito y Amada se encontraron en una situación difícil. De la vida de Nacho corrían miles de rumores y entre sus empleados comentaban que este sostenía relaciones con diversos hombres, que se le veía en compañía de estos, sobre todo cuando visitaba sus haciendas sin su esposa. Entre estos aparece el nombre de un personaje que forma parte de la historia de México: Emiliano Zapata.

Unos años después del penoso incidente de la fiesta de disfraces, en 1906 Ignacio empleo a Emiliano Zapata como caballerango, dicen que a Nacho le fascinaba el gran conocimiento que Zapata tenía sobre caballos y años después cuando Carranza lo arresto enviándolo a Lecumberri, fue precisamente Zapata quien lo sacó de la cárcel y se lo llevó con él a la revolución.

 

 

La realidad es que no existen pruebas de una relación homosexual entre Ignacio y Zapata, excepto una fotografía de los dos juntos y una nota de Amada Díaz donde asegura los encontró revolcándose en un granero. Hay personas que juran haber visto a Nacho disfrazado de Adelita en la revolución, otros que aseguran que Zapata enloqueció por Nacho y lo trató como su esclavo, haciéndolo pasar por las armas de todo su ejército, dicen que los soldados lo humillaban, lo golpeaban y lo usaban. De todo esto no existen pruebas, son rumores, historias, parte de nuestra cultura popular. Del baile de los 41 quedan las caricaturas de Jose Guadalupe Posada y hasta una placa conmemorativa en el Centro Cultural José Martí, ahí donde el incidente ocurrió. El final de Ignacio de la Torre y Mier fue triste, falleció durante una operación en Nueva York en 1918, la operación se asegura era de hemorroides, pero hay quien dice que Nacho padecía una gran cantidad de infecciones venéreas a causa de sus andanzas.

 

 

Dos años después de su muerte, su sobrino Pierre de Polignac, acepto casarse con Charlotte Grimaldi -hija del príncipe Louis de Monaco- pero era otro matrimonio destinado al fracaso, Pierre había sido comprado por el príncipe -así como Nacho por Díaz- Pierre era homosexual, el escritor francés Marcel Proust se encontraba entre sus amantes. Pierre sin embargo fue un excelente príncipe, un gran apoyo para su suegro, pero no había un matrimonio feliz, y fue Charlotte quien lo abandonó en 1930 para irse a vivir con un médico italiano. Pierre se marchó a París, visitaba Monaco a menudo y fue un padre y abuelo cariñoso, e incluso se desempeñó como Oficial de la UNESCO y del Comité Olímpico Internacional, creó el premio literario Prix Littéraire Prince- Pierre-de-Mónaco, del que su nieta, la princesa Carolina de Hannover, es la presidenta actual.

Las vidas de Ignacio y Pierre tienen gran similitud, siempre estarán unidas por la sangre, por la historia, por la manipulación de otros, por su lucha contra la discriminación, hoy la leyenda de Ignacio de la Torre y Mier llega a la gran pantalla para hacer justicia no a uno sino a 42 hombres que un día asistieron a un gran baile y sin querer hicieron historia. Ya estamos listos para ver “El Baile de los 41”, y esta vez será un placer para todos asistir.

 

 

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Esta publicación fué escrita por Eugenia Garavani

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