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FELIPE, DUQUE DE EDIMBURGO


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Publicado abril 9, 2021
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A sus 99 años siempre representó un enigma para Inglaterra, desde su matrimonio en 1947 vive bajo la sombra de Isabel II y la conclusión es que nadie conoció a este hombre. ¿Quién fue Felipe de Edimburgo antes de casarse con la reina Isabel II?

Su padre estuvo a punto de ser ejecutado, vivió toda su infancia en la pobreza, sus hermanas se codeaban con los nazis y su matrimonio con la heredera de la corona desató una serie de intrigas dentro y fuera de Buckingham; después de la coronación de su esposa se sintió según sus propias palabras “un cero a la izquierda”, esa fue la historia de un príncipe que pasó prácticamente toda su vida caminando dos pasos detrás de su esposa.

Nació en la isla de Corfú, Grecia en junio de 1921, su madre dio a luz sobre la mesa del comedor al príncipe quien fuera el varón tan esperado después de cuatro niñas; su padre era el príncipe Andrés de Grecia -hijo del rey Jorge- quien vivía en el exilio en aquel tiempo- de igual manera su madre Alice era nieta de la reina Victoria, sin embargo y pese a lo que pudieran pensar, no tenían dinero ni gozaban de privilegios.

Parecía que la mala suerte perseguía a la familia, poco después de su nacimiento un golpe de estado destronó a la monarquía, el padre de Felipe fue arrestado y acusado de traición, fue llevado ante un tribunal sin miramientos, el príncipe estuvo a punto de ser ejecutado pero fue rescatado por un buque de guerra británico, que sacó a la familia de territorio griego; el príncipe Andrés era pariente lejano del rey de Inglaterra y su esposa Alice era sobrina directa de este, fue justamente su compasión la que logró salvarles la vida en 1922.

El príncipe Phillippo –como fue bautizado- tenía apenas un año y fue sacado de Grecia en una caja de naranjas, su destino fue París, no tenían dinero y vivían de la caridad de amigos y parientes más ricos. Se instalaron a las afueras de la capital francesa, la princesa María Bonaparte les presto un pedazo de sus tierras para que se instala en, ella era muy rica y los alojó en su propiedad por cerca de diez años. Sumado a la mala fortuna de la
familia, Felipe creció solo, pasaba los veranos en distintos palacios alrededor de Europa con algún pariente que lo quisiese recibir, era un niño carismático, si no todo lo contrario, era lago salvaje y oscuro. Felipe fue un
niño solitario, sus padres jamás mostraron interés alguno en él, abandonado a su suerte, sin embargo contaba con el cariño de sus hermanas quienes lo cuidaban y le daban su amor.

Y mientras Felipe crecía como Dios le daba a entender, su padre publicó un libro de memorias titulado “Hacia el Desastre” vaticinando lo que estaba por venirse; Alice por su parte trabajaba dependienta en una tienda, la madre del príncipe era una mujer de carácter fuerte, la princesa Alicie de Battenberg era sorda de nacimiento, dominaba el arte de leer los labios y era muy religiosa; pero su fervor religioso se tornó obsesivo y preocupante para su familia, la mujer aseguraba ver a Jesucristo, todo esto detonó una crisis nerviosa. Fue diagnosticada con esquizofrenia e inmediatamente recluida en un sanatorio para enfermos mentales, Felipe solo tenía 8 años. Durante cinco años Felipe no tuvo contacto con su madre, tampoco tenía noticias y mucho menos recibió alguna carta por parte de ella, fueron años cruciales en su formación, dicen que el príncipe se formó un caparazón y no dejaba que nadie lo traspasara. Por su parte Andrés, el padre de Felipe no se preocupó mucho por el destino de su familia, tenía cierta debilidad por las mujeres y los casinos; tras la marcha de sus cuatro hermanas quienes se casaron dejándolo atrás, y sus padres desaparecidos Felipe se
convirtió prácticamente en huérfano.

Durante mucho tiempo no tuvo un domicilio fijo, su tío George Mountbatten, hermano de su madre es quien toma su tutela, en ese entonces era un adolescente y vivía en una pensión en el pueblo de Salem en Alemania, así era como podía ver a sus hermanas y no sentirse tan solo. Las cuatro hermanas de Felipe contrajeron matrimonio con los príncipes alemanes antes de que Hitler asumiera el poder. Felipe estudiaba en el colegio del pedagogo Kurt Hahn, un alemán de quien Felipe aprendió mucho gracias a su método tan novedoso, pero tras la llegada del Führer al poder los planes de Felipe cambiaron abruptamente. Entonces su tío George Mountbatten matriculó a Felipe en un internado en Escocia, dicen que ahí el trato que recibió fue estricto e incluso hasta cruel. Pero Felipe encontró en esa disciplina su pasión por el deporte y se convirtió en un gran atleta, era el capitán de todos los equipos.

A mediados de los años 30, Europa veía como una segunda guerra mundial se avecinaba, en medio del caos político Felipe recibió un duro golpe cuando su hermana Cecilia falleció junto con sus dos hijos en un accidente aéreo, el príncipe tenía tan solo 16 años cuando presidió el funeral solo sin el apoyo de sus padres, para colmo su tutor George Mountbatten falleció sorpresivamente de cáncer, el príncipe meditó la idea de marcharse a Suecia a vivir con su tía la reina Luisa -única hermana de su madre- quien se encontraba casada con el rey Gustavo Adolfo, la pareja no tuvo hijos y siempre se mostraron afectuosos con el príncipe.

Pero fue su abuela, la princesa Victoria de Hesse quien sugirió a su hijo Louis Mountbatten –mejor conocido como el tío Dickie- que tomará a Felipe bajo su cuidado y así lo hizo, Louis no tenía hijos varones, a Felipe la vida nunca le puso las cosas fáciles. Pero gran parte del carácter de Felipe después de la adolescencia se debe en gran parte al impacto de su tío Dickie, un gran personaje que influye en muchas maneras en él. Felipe quedó fascinado con la personalidad de Mountbatten, convirtiéndose en su figura paterna, se enlistó en la marina real y comenzó una carrera ahí dentro por admiración a su nuevo tutor. Fue en esa época que en la mente de Mountbatten comenzó a germinar una idea que muchos consideraron conspiración: casar a su sobrino con la heredera al trono de Inglaterra y consolidar su posición dentro de la dinastía reinante.

Pese a ser pariente lejano de la familia real, Felipe no era ningún desconocido para el rey Jorge VI ni para su familia, en varias ocasiones Isabel y Felipe coincidieron durante su niñez, pero el encuentro crucial se dio cuando Isabel era una niña de 13 años, este se produjo a vísperas de la Segunda Guerra Mundial y tuvo lugar en Darmouth, cuando acompañó a sus padres a una visita oficial a la Real Academia Naval donde Felipe recibía su formación Louis Mountbatten se las arregló para que Felipe fuese la escolta u acompañante de la familia real y pudiera ver de cerca a la futura reina, para la princesa fue amor a primera vista, Felipe era muy apuesto, alto, rubio y encantador; pero Felipe no se mostró muy interesado en la jovencita quien entonces todavía jugaba con muñecas. Y entonces la segunda guerra mundial estalló, Felipe se marchó a cumplir con su deber, pero la marina británica se encargó de protegerlo, no era una buena idea que un príncipe griego falleciera en combate sirviendo para los británicos. Pero tarde o temprano tuvo que desempeñar un papel más activo en el conflicto.

Durante la guerra Felipe protagonizó un sinfín de actos de valentía donde incluso llegó a salvar vidas, pero al finalizar la guerra Felipe decidió pasar una temporada con su primo Alejandro de Yugoslavia quien lo describió como “Un joven alegre, juerguista y Don Juan empedernido”. Pero Felipe guardaba algo muy personal que obtuvo durante la guerra: un sinfín de cartas de la princesa Isabel quien le escribía a menudo, la joven que se encontraba muy enamorada y aguardaba ansiosa el regreso de Felipe, quien pocas veces contestó a estas, pero no perdió comunicación con la joven. Pero no todo era tan sencillo, pese haber servido a Inglaterra este no contaba con la nacionalidad británica, tampoco tenía apellido, desde su nacimiento se le hizo llamar Felipe de Grecia; a la familia real no le agradaba Felipe, la reina madre tenía en mente otra cosa para su hija, además la familia del príncipe no era precisamente la familia ideal: su padre un vividor, su madre desquiciada y sus hermanas casadas con ex nazis.

Así que Felipe tomó el toro por los cuernos y renunció a su título, así como retiró su lealtad a la corona griega, se convirtió al anglicanismo y solicitó la nacionalidad británica, por último adoptó el apellido Mountbatten. El rey Jorge VI se encontraba en problemas, ya que a él si le simpatizaba Felipe y le agradaba que fuera un oficial de la marina con grandes ambiciones, pero Isabel fue insistente y no quito el dedo del renglón, ella quería a Felipe y finalmente el 9 de julio de 1947 se anunció el compromiso de la futura reina con su príncipe azul.

La boda se celebró en la abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947, toda Inglaterra celebró el enlace de la princesa, las calles de Londres se llenaron de júbilo ante la felicidad de Isabel y Felipe; a la boda asistió la madre de Felipe causando el morbo, sin embargo el príncipe quien sabía comunicarse con su padre sordo muda la llevó del brazo orgulloso, incluso fue una joya de Alice la que utilizo Felipe para darle a Isabel como señal de compromiso, un discreto anillo con un pequeño diamante que la reina continúa usando hasta estos días. El día de la boda brillaron por su ausencia las hermanas de Felipe, aunque su madre asistió vestida en su hábito de monja, ese fue un día significativo para Felipe, glorioso y donde además contrajo matrimonio con la mujer más codiciada del mundo con la que permaneció casado durante 73 años.

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Esta publicación fué escrita por Eugenia Garavani

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